Ubicado en la entrada norte de Lepe, donde podemos observar el conjunto escultórico elaborado por Francisca Abreu como homenaje a los marineros leperos que participaron en el descubrimiento de América y, en especial, a Rodrigo Pérez de Acevedo o Rodrigo de Triana, primer marinero que avistó tierra acompañando a Colón en la expedición y al que algunos autores vinculan con el pueblo lepero.
El carnaval lepero, en auge desde los últimos años, ofrece una gran variedad de actividades, tales como las Galas de Carnaval, la Habá con Chocos, el Pregón y la Gala de Coronación, el Carnaval de Calle, el Pasacalles y el tradicional Entierro del "Jigo".
El Festival Internacional de Cine Bajo la Luna, Islantilla Cineforum, es el guiño que Islantilla hace a los amantes del cine, a quienes invita a disfrutar de las más vanguardistas propuestas audiovisuales en el mejor de los entornos: la playa. Una cita con las mejores obras producidas en todo el mundo, exhibidos al aire libre durante dos meses de proyecciones. Todo ello aderezado con mesas redondas, exposiciones y cursos formativos, entre otras actividades culturales que se concentran, principalmente, en la última semana de agosto. Se trata de una iniciativa del Área de Turismo de la Mancomunidad de Islantilla, en colaboración con multitud de entidades públicas y privadas (Ayuntamientos de Lepe e Isla Cristina, Turismo Andaluz y Junta de Andalucía, Diputación de Huelva, Universidad Internacional de Andalucía, Universidad de Huelva, …). Islantilla Cinefórum cuenta, además, con la absoluta complicidad del sector turístico de la zona, con especial colaboración de los establecimientos hoteleros de Islantilla, Lepe e Isla Cristina. Las actividades de Islantilla Cineforum se desarrollan durante julio y agosto, cuando el calor invita a disfrutar de la noche y de las proyecciones bajo la luz de la luna. Durante la última semana de agosto, además, se programa un calendario especial de proyecciones, mesas redondas, exposiciones, etcétera, así como una Gala de Clausura en la que el Jurado hace entrega de los Premios Luna de Islantilla.
Se pueden contemplar las vitrinas en las que se recoge el patrimonio artístico de la hermandad. Se han recuperado documentos y piezas históricas que estaban repartidas por diversos domicilios del pueblo y cuyos poseedores, de forma desinteresada, han tenido a bien devolverlas para que puedan ser contempladas por los visitantes. Lo primero que encontramos es la Carreta-templete de la Virgen, ubicada bajo el magnífico patio de luz de la estancia. Al fondo están el paso procesional de la Virgen y su antigua peana. En las paredes se exhiben las diversas toquillas de sobremanto que posee la Virgen y que ha ido luciendo en el transcurso de la historia. En las vitrinas se muestran los enseres litúrgicos y procesionales tales como los frontales del altar de cultos, un juego de candelabros de finales del siglo XIX, un juego de bandeja y vinajeras de plata del siglo XVIII, los candeleros de uso actual en el altar de cultos y los ciriales de procesión. Ocupa un lugar privilegiado el manto de salida de Nuestra Señora de la Bella, realizado en terciopelo burdeos con ricos bordados en oro fino. Por último, la vitrina más próxima a los pasos alberga las insignias de la Hermandad, de las que destacan el estandarte y la bandera corporativa, ambas piezas salidas del afamado taller de Carrasquilla Perea. También son dignos de mención los arcángeles tenantes, obra del tallista hispalense Ricardo Rivera. Sita en la calle Iglesia, nº30. Visitas guiadas de martes a sábado de 10:30 a 13:30, fines de semana para grupos consultar previamente. Para otro horario previo aviso.
Esta parroquia es un edificio de reciente construcción. Consta de tres naves abovedadas y está consagrada a la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen. Su fachada está ricamente adornada con azulejería artística en la que podemos ver una composición teológica con muchos elementos simbólicos, donde abundan las caracolas como símbolo de escucha interior. La composición muestra a Jesús en la barca junto con sus discípulos. En la misma fachada también sobresale la Virgen del Carmen.
El fin de semana siguiente a la romería, los fieles llevan el Estandarte de la Virgen al recinto, que durante la romería de la Bella se trasladó al templo parroquial de la ciudad, en donde será custodiado hasta el inicio de la siguiente romería, en el año próximo, en un día de celebración conocido por todos como Romería chica”. El tercer domingo de cada mayo se ha convertido desde hace unos años en otra romería más, que bien podría competir en ambiente festivo y participación popular con cualquier otra romería del entorno.
Remodelada sobre la antigua plaza, está situada en lo que fueran los antiguos arrabales del pueblo. Es conocida como El Llano. Su diseño se basa en jardinería y bancos hechos con ladrillo sevillano y azulejos en los que se representan diferentes momentos del pueblo.
La Almadraba de Nueva Umbría se levanta en 1929. Estas antiguas instalaciones corresponden a la "chanca" o poblado donde convivían durante al menos seis meses del año (de marzo a septiembre) las tripulaciones y el personal relacionado con la almadraba (arte de pesca, de grandes dimensiones y gran complejidad, destinado a la captura del atún durante sus migraciones). La mayoría estaban acompañados por sus familias, por lo que la población podía llegar a las 800 personas, es decir, un pequeño pueblo donde no faltaban servicios como economato, escuela, bar, peluquería, talleres de artesanos, etc. La práctica de la pesca con almadraba en la zona probablemente se remonte al siglo XV. Tuvo esta almadraba gran actividad en la primera mitad del siglo XX, como así lo demuestra la construcción de naves alrededor de 1950, llegando las capturas anuales a alcanzar los 32.000 atunes. A partir de estas fechas el número de capturas comienza a decrecer bruscamente, hasta que en 1963 se decide el abandono de esta práctica de pesca, así como de sus instalaciones, por pérdida de rentabilidad. A comienzos de la década de los 80, se hace un nuevo intento de recuperar este tipo de capturas pero no resultó.
Obra realizada por el escultor José Manuel Martínez. Ubicado en la Huerta del Pozo, simboliza una serie de metáforas sobre la relación del pueblo con su patrona, la Virgen de la Bella, y las distintas actitudes del anciano y la anciana después de una larga vida. En su base se sienta una anciana serena, que contrasta con la figura de su derecha, el anciano, alegre, que sostiene un niño en los brazos ofreciéndole a la Virgen una paloma que simboliza al Espíritu Santo.