Situado en el parque de la Coronación, está dedicado al ilustre metalúrgico lepero Álvaro Alonso Barba y reproduce un horno de fundición como los descritos en su obra El Arte de los Metales.
Este zampuzo abrió sus puertas por primera vez en el año 1984 y permaneció con actividad hasta 1997, todo este periodo bajo el nombre de El Pistolero, apodo con el que se conocía popularmente al suegro del actual dueño. La reapertura del local, sito en la calle Encarnación de Lepe, tuvo lugar en abril de 2012, cuando Juan Romera decidió volver a abrir el negocio y lo bautizó con su propio apellido. En referencia a las características del establecimiento, este zampuzo es el más amplio de todos en cuanto a espacio se refiere y cuenta con una cocina y dos barbacoas a disposición de sus clientes. Precisamente, se puede definir como muy variada la clientela que frecuenta este zampuzo, puesto que diariamente acostumbran a ir personas de mayor edad y, de manera puntual, en sus instalaciones se reúnen jóvenes de la localidad para sus encuentros entre amigos.
Eligiendo camping Antilla, de Huelva, acaba de elegir el destino ideal para pasar sus vacaciones en un ambiente familiar, de trato amable, tranquilo y relajado. Si visita nuestra web, puede comprobar nuestras instalaciones para el disfrute de toda la familia. Cuidamos y mimamos nuestro camping en las mejores playas de Huelva. En el Camping Antilla descubrirá el respeto por la convivencia, la pasión por la naturaleza, el servicio personalizado, el relax y todos los pequeños, y a la vez importantes detalles, que hacen que sus vacaciones con nosotros se conviertan en únicas e inolvidables.
Situado en el barrio de La Arboleda, se presenta como uno de los más modernos espacios andaluces para el desarrollo de actividades y expresiones artísticas y culturales. Tiene un escenario de carácter polivalente que ofrece amplias posibilidades escénicas, junto al que se encuentra el foso de orquesta con capacidad para cincuenta músicos.
El aforo está compuesto por seiscientas butacas, ampliables a seiscientas cincuenta. El edificio cuenta además con cabinas de locución de radio y televisión, con circuito específico de seis tomas para televisiones locales.
Para la organización de exposiciones, además de los salones de entrada, el teatro cuenta con una armónica sala de exposiciones permanentes y un aula de usos múltiples. Asimismo, está dotado de otras aulas en la que se ofrece formación cultural a través de talleres municipales de actividades tan diversas como la pintura, artesanía, fotografía, música o teatro.
Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1985. Este elemento arquitectónico es un claro ejemplo del auge que la arquitectura mudéjar tuvo en la provincia desde la segunda mitad del siglo XIV hasta el XVI y su posterior resurgimiento en el siglo XIX. Se trata de una ventana dividida por un parteluz sobre el que descansan dos arcos carpaneles y enmarcados por azulejería. Estaba integrado en la fachada de la conocida como "Casa Grande", en la calle Oria Castañeda, perteneciente a un alto cargo concejil o a algún acaudalado comerciante de la villa, por su gran superficie y por su proximidad a los edificios emblemáticos. Éste es el único elemento que sobrevivió del antiguo edificio.
A finales del siglo XIX fue convertida en casa de vecinos hasta que, perdido este uso, fue adquirida por el Ayuntamiento y demolida para edificar la Casa de la Cultura. El ajimez fue instalado en la fachada de la biblioteca, donde puede observarse totalmente reconstruido.
Se trata de una humilde y coqueta capilla de sencilla planta a orillas del Atlántico, donde los vecinos veneran a la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen, la cual es sacada en procesión a hombros de los vecinos el 16 de julio y es paseada en una modesta barca por las aguas del litoral lepero.
La capilla está ubicada en la calle las Monjas, cerca de donde estuvo ubicado el desaparecido convento de la Piedad. El proyecto de construcción es de María José García, el diseño de la espadaña de Aurelio Madrigal y las pinturas al fresco del pintor Francisco Sánchez. En la cúpula se representa a los cuatro Evangelistas, las espadañas de la parroquial y de la iglesia del desaparecido convento y un rompimiento de gloria con el Espíritu Santo. En el muro de la derecha aparece el antiguo escudo de la hermandad, la custodia y un monte abierto con la imagen de la Virgen de la Bella y una cartela con una alabanza al Santísimo. La vidriera representa la Anunciación de Leonardo Da Vinci. Además de la imagen de la Virgen de la Soledad, podemos contemplar el simpecao de la hermandad, un Niño Jesús del siglo XIX, un palio antiguo, la cruz de guía de alpaca plateada, el cubrecopón bordado en oro del siglo XVIII, un edicto promulgado por el papa Paulo V en el siglo XVI y los cuatro libros con la historia de la Hermandad desde 1750.
Edificio exento del siglo XVI en estilo mudéjar -en su interior se han encontrado algunas monedas acuñadas en tiempos de los Reyes Católicos-, con planta rectangular, de una sola nave, en ladrillo, con arco transversal y un presbiterio cubierto con bóveda octogonal sobre trompas aveneradas. En sus muros se alojaban tres hornacinas. En la principal se encontraba la imagen del titular, de gran tamaño, que pasó a la parroquia. Esta capilla se alza en la actual calle San Cristóbal, en lo que fuera una de las antiguas entradas de la población, en el cruce de caminos que unía las villas del marquesado de Ayamonte y Sevilla, posiblemente un punto de rezo obligado a quienes pasaban por Lepe. Una vez que dejó de prestar servicios religiosos, en el siglo XIX, fue acondicionada para matadero público, uso que desempeñó hasta los años ochenta del siglo XX. El terremoto de Lisboa causó estragos en su primitiva fábrica. Su sencilla portada posiblemente sea consecuencia de las reformas acometidas después del citado terremoto. Su arco de medio punto, con imposta y rosca, queda flanqueado por dos pilastras toscanas que soportan una cornisa superior horizontal. Recientemente ha soportado un proceso de rehabilitación, que finalizó con la recuperación de parte de las primitivas pinturas de los muros y las de la bóveda, formadas por dos series: los evangelistas, San Lucas, San Marcos, San Mateo y San Juan y los personajes bíblicos del antiguo testamento, el rey David, Isaac, Ezequiel o Zacarías y Moisés.